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Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres: hablan las compañeras


Cada 25 de noviembre se celebra el Día Internacional Contra la Violencia hacia las Mujeres. Según las estadísticas, el 70% de las mujeres experimenta Violencia de Género a lo largo de su vida. En lo que llevamos de año, 40 mujeres han muerto asesinadas a manos de sus parejas o exparejas (la última ayer mismo en Fuenlabrada). De ellas, un 41% había denunciado previamente a su asesino, y un 66% vivía con él. La Ley Integral Contra la Violencia de Género “tiene por objeto actuar contra la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia”, pero queda mucho por hacer.

dia internacional contra la violencia hacia las mujeres
(casi todas) Las compañeras de Tecnilógica. <3 Nótese el naranja, color oficial del Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres.

 

Por eso, además de sumarnos a la iniciativa que propone Naciones Unidas (cuya asamblea aprobó celebrar este día en 1999) para mostrar nuestro rechazo a la Violencia de Género, las mujeres que formamos parte de Tecnilógica, siguiendo el formato que ya usamos el pasado marzo para el Día Internacional de la Mujer, hemos querido contaros de primera mano nuestra experiencia. En esta entrevista todas preguntamos y todas respondemos, además de lanzar algunas cuestiones a nuestros compañeros hombres.

 

¿Qué es para vosotras la Violencia de Género? Aparte de la física, que es más evidente, describid cómo es para vosotras una situación de Violencia de Género psicológica.

Entendemos por violencia de género aquella emprendida de un hombre a una mujer. Sí que es cierto que en términos legales hay que tener presente que esto se acota a las situaciones en las que ambos han tenido o tienen algún vínculo conyugal o sentimental, y no solamente hablamos de una violencia física y de maltrato, sino también de una violencia psicológica. La Violencia de Género psicológica puede llegar a ser muy sutil y abarca todo un espectro de comportamientos, muchos de los cuales aún se consideran socialmente aceptables o tolerables en muchos círculos: por ejemplo, que el hombre coaccione e intimide a la mujer, no sólo mediante insultos y vejaciones, sino también, por ejemplo, controlando y limitándole el contacto social con familiares y amigos o controlando hábitos como su forma de vestir o con celos más o menos violentos. La violencia más dura es la que se disfraza de normalidad: cuando es aceptada como normal por quien la ejecuta, por quien la observa e incluso por quien la sufre. Es ese grado de aceptación psicológica lo que convierte un trato desagradable en una situación de violencia de género.

 

¿Habéis sufrido alguna vez Violencia de Género?

Lamentablemente la respuesta generalizada no ha sido negativa, y algunas de nosotras y de nuestras amigas han sido víctimas de violencia de género o la han vivido de cerca. Parece que solo sabemos identificar de forma clara la violencia física como una agresión, como un bofetón, pero cuando una se para a pensar, se da cuenta de que violencia física también es cuando te ves forzada a hacer algo que no quieres, sólo por “no cortar el momento”.

Por suerte, y así esperamos todas que sea, no hay nadie que ahora mismo viva en esa situación y las que por desgracia la han vivido, ya la han superado. Tenemos la suerte de que alguna ha contado su experiencia, la cual compartimos, ya que creemos que ayudará a otras mujeres a identificar el problema, y también a que aquellos que no estén concienciados o crean que esto son cosas que solo se ven en las noticias vean que mucha gente cercana sufre este problema.

Una de nuestras compañeras, por ejemplo, convivió durante una época muy corta con un maltratador psicológico. Esta persona, muy cercana a nuestra compañera, tras la separación de la pareja, tuvo que aguantar que su maltratador psicológico consiguiera manipular a amigos cercanos para hacer creer que ella era “la mala”. Aún hoy le sigue haciendo llamadas para echarle en cara lo pésima persona que es.

Otras dos compañeras han sufrido violencia psicológica. Una de ellas cuenta cómo lo curioso de estas situaciones es que no se dio cuenta ni aceptó llamarlo “violencia” hasta tiempo después de pasar las agresiones. Los celos, las “bromas” acerca de su físico, etc., eran algunas de las agresiones más comunes. Otra comenta como lo más duro es que, a pesar de que siempre pensó que estaría preparada para detectar comportamientos de Violencia de Género de su pareja, la realidad es que no se dio cuenta hasta que había pasado el tiempo suficiente como para que causase daños graves en su autoestima, la confianza en los demás y en su forma de ver las relaciones de pareja. Eso por no hablar de las consecuencias en su salud, que también las hubo y en que necesitó tratamiento psicológico durante más de un año.

Muchas de nosotras, tras contestar que ni la habíamos sufrido ni teníamos nadie cercano que la hubiera sufrido, nos paramos a pensar cómo muchas veces uno no ve lo que tiene alrededor y cómo es un problema muchísimo más extendido de lo que se piensa.

 

¿Habéis presenciado algún tipo de Violencia de Género? Si es que sí, ¿qué habéis hecho al respecto? Si es que no, ¿qué creéis que deberíais hacer?

Ante esta pregunta concluimos que el 65% de nuestras compañeras sí ha presenciado episodios de Violencia de Género. En la mayoría de casos ha sido en sus entornos familiares o de amigos y se extiende a todo tipo de edades. Desde el abuelo que trataba a la abuela con desprecio diciéndole “Calla, calla, que pareces tonta”, hasta el niñato en la discoteca zarandeando a su novia, o chavales jóvenes en el metro agrediendo a sus chicas. Vemos con frecuencia cómo la Violencia de Género psicológica es aceptada sin más por una sociedad educada en base a un machismo asumido y que se justifica a menudo con frases como “Él es así” o “Si te vas, a ver quién te mantiene”.

Es muy común presenciar escenas de celos (“Eres demasiado amiga de ese chico”), de menosprecio (“¿Vas a ir así vestida?”) o de privación de libertad (“Siempre estás quedando con esa persona”). En los casos en los que hemos detectado Violencia de Género la mayoría de nosotras hemos optado por actuar: hemos hablado con la víctima, hemos intentado mediar con el agresor y, más a menudo, hemos acudido directamente a la policía para denunciar la situación.

Estamos todas de acuerdo en que son situaciones muy delicadas y que a veces podríamos poner en riesgo nuestra propia seguridad a manos del agresor. Una de nuestras compañeras ha llegado a ver a un hombre aporrear a una mujer con un bate de béisbol, algo que hace imposible poder defender a la víctima. Por eso depende mucho del hecho concreto a la hora de actuar de una o de otra manera. Lo que tenemos todas claro es que no podemos dejar de denunciar ante la policía este tipo de violencia hacia las mujeres.

 

¿Cómo creéis que empieza la Violencia de Género? Por ejemplo, ¿sabríais detectar los primeros síntomas de que sufrís Violencia de Género psicológica para poder pararla?

A pesar de que no todas hemos vivido la Violencia de Género en primera persona, coincidimos en una serie de conductas patrón que se repiten en este tipo de agresiones. Los celos y los insultos son las más evidentes, y su objetivo es minar la autoestima de la mujer, para así hacerla más dependiente de su agresor.

Sin embargo, las conductas sutiles son las más difíciles de identificar. En estos casos, el agresor va desligando poco a poco a la mujer de su entorno de apoyo (familia, amigos) hasta que esta pierde su independencia.

 

¿Qué señales de justificación –de víctima o agresor– reconocéis como alertas para pensar que se está produciendo Violencia de Género?

Debe ser muy difícil para una mujer que ama a una persona aceptar que esa persona la maltrata y no pensar que algo raro le está ocurriendo a su pareja; de ahí la necesidad de justificar la situación. Una justificación común tanto por parte del agresor como por parte de la víctima es argumentar que él lo hace por el bien de la mujer y por su protección. Es común que el agresor normalice la situación aludiendo a la cultura o a la tradición, llegando a responsabilizar a la víctima, argumentando que su comportamiento no es premeditado y que está causado por unas circunstancias externas comprensibles. También suele ser común el pensar que los celos son señal de cariño, que mientras más celoso y mientras más te controle, más te quiere.

Por parte de la mujer, hacer comentarios para intentar quitarle importancia al asunto o defender al agresor es una señal de Violencia de Género. Por ejemplo, “él siempre es así”, “es que él es muy celoso”, “tiene un carácter muy fuerte”. Estos pueden escalar a otros comentarios que intentan justificar el comportamiento del agresor: “no le gusta que yo haga tal cosa, y a mí no me importa”, “si a mí en el fondo me da igual”, “tiene mi contraseña de Facebook porque confío en él”, “me controla porque me quiere”. Otras frases que son una alerta de sumisión son “no quería hacerlo, en realidad me quiere, ha sido culpa mía”, o “no es importante”.

Por parte del agresor, una clara señal de alarma son justificaciones del estilo de “algo habrás hecho” o “si es que vas/van provocando”. Promesas como “lo siento, no quería, no volverá a pasar”, y frases posesivas como “eres mía” o “harás lo que yo diga” indican que estamos ante una situación de Violencia de Género. Otra señal de alarma es intentar demostrar que él tiene motivos para hacer comentarios denigrantes. Muchos hombres justifican sus agresiones diciendo que “ella dijo que no, pero quería decir sí”, “ella decía que no, pero yo seguí insistiendo porque yo sé que ella quería”, “si ella “calentó” ahora no puede echar marcha atrás” … y otros argumentos por el estilo. Si un hombre justifica el maltrato (físico o psicológico) hay que salir corriendo de esa relación.

 

¿Cómo actuaríais (o habéis actuado) si veis que alguien cercano sufre o ejerce Violencia de Género o que está en una relación de abuso?

Creemos que son dos casos muy diferentes. La mayoría de nosotras, por desgracia, conocemos a alguien que ha sufrido Violencia de Género, incluso algunas nos hemos dado cuenta al hacer una reflexión profunda a raíz de esta entrevista.

Si hay una conocida que sufre Violencia de Género es complicado, no puedes ir directamente y decir: “mándale a la mierda”, porque es muy agresivo para alguien con miedo. Además, en la mayoría de los casos la víctima no es 100% consciente de la situación en la que se encuentra. A veces hay que pronunciar las palabras “violencia de género” para que quien la sufre pueda analizar esos detalles de su relación.

Lo más importante es intentar no estigmatizar, dejar claro que no es culpa de la víctima y animarla a hablar de ello, ofreciéndole ayuda y protección y sobre todo sin agobiarla, sin presionarla con “lo que tienes que hacer es…”. En definitiva, hacerle saber que puede contar con apoyo sin crear una situación más difícil para la persona. Si la reacción de la víctima es de negación y cierre, hablaríamos con su entorno más cercano (padres, hermanos, familia…) para intentar que reciba ayuda por su parte. En un caso más extremo, intentaríamos alejar a la víctima de su agresor y, por supuesto, la animaríamos a denunciar y contar con la ayuda de un profesional.

Si vemos que alguien cercano ejerce Violencia de Género, la primera opción sería hablar con él, intentar hacerle ver lo que está haciendo y hacer que se ponga en el papel de su víctima. Pensamos que a veces necesitan ayuda (y una orden de alejamiento también, una cosa no quita la otra), por lo que intentaríamos proporcionársela, pero siempre haciéndoles ver que son ellos quienes tienen un problema, que en ningún caso la culpa es de la víctima.

 

¿Creéis que la situación ha mejorado en los últimos años en nuestro país? ¿Creéis que ha empeorado en algún aspecto?

Estamos de acuerdo en que hace menos de dos décadas no disponíamos de una legislación al respecto y creemos que de un tiempo a esta parte el problema de la Violencia de Género ha contado progresivamente con más visibilidad, consecuentemente más concienciación, más movilización y más intentos por que la educación y la mentalidad, de pequeños y mayores, de hombres y mujeres, integre la tolerancia cero frente a esta cuestión.

Sin embargo, las cifras de fallecidas por Violencia de Género constatan que aún estamos a años luz de una solución real, más allá de la sensibilización. Podemos pensar que la seguridad se ha fortalecido, pero aún hay mujeres “protegidas” por la ley y la policía que siguen muriendo y siguen sufriendo Violencia de Género, e incluso hay víctimas que no habían denunciado previamente, por miedo o por pensar que se merecían el trato que recibían o, lo que no es menos grave, por pensar que esa situación era algo normal.

Aún queda mucho camino. La sociedad necesita un cambio radical, entre otros, en materia del tratamiento que de este problema se hace en los medios de comunicación, en los que las convenciones sociales tienen un fuerte arraigo y por los que en ocasiones se tiende a su normalización e incluso a poner en entredicho la credibilidad de la mujer.

 

¿Cuáles creéis que son las principales carencias o problemas que presenta la actual Ley Integral de Violencia de Género?

Tenemos claro que el problema más grave de la LIVG es la falta de medios para su cumplimiento. Es necesario asignar más recursos reales para la aplicación de la Ley y dotarla de mayor presupuesto. También necesitamos una mejor formación para las personas implicadas en la aplicación de la ley: policías, personal judicial, trabajadores sociales, etc., para contrarrestar los sesgos de género que existen en nuestra sociedad. Hay que agilizar las intervenciones para que las mujeres que denuncian queden protegidas de inmediato; no podemos seguir poniendo la carga de denunciar sobre las mujeres cuando la sensación es que tras la denuncia seguimos desprotegidas, cuando hay tantos casos de asesinatos en los que había denuncias previas. Por último, nos gustaría ver más hincapié en la educación igualitaria, un enfoque destinado a que deje de haber agresores, no sólo a proteger a las víctimas, para que una ley específica de protección para las mujeres deje de ser necesaria.

 

¿Qué medidas creéis que habría que implementar para que niños y niñas aprendan a no tolerar la Violencia de Género?

Principalmente, todas coincidimos en que la educación es primordial para evitar este tipo de agresiones, que empiezan en casa y siguen en la escuela. Por eso creemos necesario la promoción de charlas, jornadas especiales o clases (tanto para niños como para sus padres) en las que se enseñe a niños y adolescentes a relacionarse de una forma sana e igualitaria.

Entendemos que se debe erradicar toda acción que perpetúe roles diferenciadores entre hombres y mujeres. Debemos acabar con las coletillas de “los hombres no lloran”, “las mujeres son delicadas”, etc., así como aquellas que promueven la violencia como “los que se pelean se desean” y “si el niño te trata mal, es que le gustas”. Educar en la igualdad y el respeto es fundamental. Más allá del hogar y la escuela, creemos que no estaría de más alguna campaña televisiva en horario infantil, ya que los niños pasan muchas horas también delante del televisor.

 

¿Creéis que los hombres que conoces (compañeros/amigos/familiares) son conscientes de la Violencia de Género aceptada y normalizada en situaciones diarias? ¿Y las mujeres?

Aquí la respuesta que gana por goleada es el “No”. En círculos de amistades muy cercanas es cuando se revela que poca parte de los que nos rodean son conscientes de qué comportamientos normalizados son, en realidad, indicios de Violencia de Género. Muchas estamos de acuerdo en que el peso de las convenciones derivadas de una sociedad patriarcal como la que vivimos es tal que muchas veces se pasan por alto comportamientos susceptibles de ser Violencia de Género. Incluso algunas de nosotras hemos pasado por alto y asumido como normales comportamientos que indican que, llevados a más, podrían resultar en graves situaciones de Violencia de Género: actitudes de control, celos, faltas de respeto, “insultos cariñosos”, etc.

dia internacional contra la violencia hacia las mujeres

En el Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres también hemos preguntado a los hombres de Tecnilógica. Estas son sus respuestas…

 

¿Has reconocido alguna vez en ti o en tu entorno comportamientos que puedan considerarse Violencia de Género? ¿Cuáles?

Más de la mitad de los hombres de Tecnilógica afirma haber presenciado, o conocido de primera mano, situaciones de Violencia de Género, mayoritariamente de tipo psicológico: violencia y agresividad verbal, menosprecio y manipulación.

  • “En la calle he visto varias disputas (aparentemente entre parejas) en las que el varón se ha impuesto usando gestos de violencia como golpeando objetos, alzando las manos, utilizando posturas intimidantes, etc”.
  • “Sí, he visto principalmente la violencia psicológica, que es la que normalmente pasa más desapercibida. Actitudes de control, pequeñas (o no tan pequeñas) humillaciones a la mujer delante de gente, chantajes emocionales, paternalismo, etc.  Chicos que presionan mucho a chicas, hasta el punto en que ellas prefieren no hablar con ningún chico, por si acaso su pareja les dice algo. Destaca también la violencia de este tipo que se ve a través de los medios y/o en programas de televisión de corte claramente ofensivo para las mujeres”.
  • “Ir descubriendo cómo la violencia de otros tipos está actuando cada día es muy triste. Y más triste cuando eres consciente de que tú también lo haces. En mi caso esa tristeza sólo me dio ánimo para intentar mejorar y voy poco a poco”.

 

¿Cómo actuarías si ves que alguien cercano sufre o ejerce Violencia de Género?

  • “En mi caso he dado un toque de atención a la persona en cuestión, intentando hacerle entender que no estaba actuando correctamente”.
  • “Me he puesto a disposición de la parte victimizada para ayudar a denunciar, abandonar, separarse de la parte agresora”.
  • “Para los hombres es muy difícil ‘denunciar’ a otro hombre (en el sentido incluso de una mera llamada de atención ‘con cariño’), porque esto aún se ve como una traición o una deslealtad, incluso un incumplimiento del principio no escrito de ‘no te metas en los asuntos de otras parejas, que se arreglen ellos’. Hay que empezar a cambiar esa mentalidad y tomar conciencia de que muchas veces la recriminación masculina de un hombre hacia la actitud de otro puede ser mucho más efectiva y corregir una actitud que la que pueda venir de una mujer’.
  • “Creo que lo primero sería hablar con la persona que lo sufre para ver si es consciente. En caso de que la situación continuase, la persona que lo sufre no lo vea y la situación sea alarmante, habría que ponerlo en conocimiento de las autoridades”.

 

¿Cuáles crees que son las principales carencias o problemas que presenta la actual Ley Integral de Violencia de Género?

  • “Las medidas jurídicas y penales no suelen ser suficientes y eso causa que algunas agresiones reiteradas terminen desembocando en un asesinato”.
  • “Uno de los principales problemas no creo que venga de la ley (que es una buena ley, y no es discriminatoria hacia los hombres, como mucha gente cree o quiere creer), sino que faltan recursos económicos por parte de las administraciones públicas para que sea efectiva. No se consigue nada con una ley si no hay dinero para crear juzgados y proveer a las administraciones de herramientas útiles y efectivas para la lucha contra la Violencia de Género”.
  • “Obviamente la ley tampoco se aplica correctamente en la publicidad”.

 

¿Crees que tú o los hombres que conoces (compañeros/amigos/familiares) sois conscientes de la Violencia de Género aceptada y normalizada en situaciones diarias? ¿Y las mujeres?

  • “No somos conscientes, existen muchas situaciones que tomamos como normales”.
  • “Hace unos años no se pensaba tanto en el origen de ciertas ‘frases hechas’ o patrones de comportamiento que pueden ser calificados como Violencia de Género”.
  • “Los roles de género son constantes, opresivos y más comunes de lo que creemos. Y está claro que nadie es completamente consciente”.
  • “Sabemos detectar perfectamente la violencia evidente: el violador con capucha que viola en un portal, etc., pero no solemos detectar los micromachismos que pueden derivar en violencia física o psicológica (esta última supone el 95% de la violencia que se ejerce)”.
  • “Yo intento serlo, pero reconozco que cuesta, estamos tan rodeados de discriminación que ni lo ves. A veces te crees que tu circulito de amistades es consciente, pero si te fijas un poco te das cuenta de que queda mucho por recorrer, lamentablemente”.
  • “Creo que a veces no somos conscientes, y en general la sociedad/ley permite actos que no debería permitir. Y creo que lo hace bajo justificaciones como ‘esto siempre ha pasado’ o ‘esto siempre ha sido así’, cuando nunca debería ser justificable. Como sociedad tenemos la responsabilidad de evolucionar hacia mejor”.
  • “La falta de empatía es brutal, y lo peor es la voluntad de seguir igual. Un colectivo que goza de ventajas como en este caso los hombres, tiende a entender como un ataque que otro colectivo distinto aspire a gozar de esas mismas ventajas. Lo cual es profundamente ridículo”.
  • “Existen muchos hogares donde la Violencia de Género está a la orden del día y es más, esta gente no es consciente de lo que está haciendo en muchos casos, tanto hombres como mujeres. La gente necesita que le abran los ojos respecto a este tema”.

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Pilar Carretero

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